En Almaty, en la concurrida sala de prensa del Estadio Ortalyq, entre periodistas españoles y kazajos, un invitado especial acaparó la atención. Se trataba de Andrei Arshavin, el talentoso exjugador del Zenit San Petersburgo y del Arsenal, célebre por su magia futbolística a principios de siglo, quien regresó al lugar donde finalizó su carrera en 2018, a la edad de 37 años.
Para Arshavin, el partido entre su antiguo club y el Real Madrid no es un encuentro cualquiera. Declarado antimadridista y fervoroso aficionado del Barcelona, Arshavin nunca ha ocultado su marcada aversión hacia los *blancos*. Así lo expresó a la agencia EFE:
“Espero que gane el Kairat. Cada derrota del Real Madrid es un bálsamo para mi corazón.”
Esta postura no es nueva; ya en 2011, cuando militaba en el Arsenal, rechazó de manera contundente un posible traspaso al Real Madrid con una declaración inequívoca: “No jugaría en el Madrid ni por todo el dinero del mundo”.







