El Inter celebró su clasificación a los octavos de final del Mundial de Clubes como líder de grupo, tras imponerse 2-0 al River Plate. Sin embargo, los instantes finales del encuentro estuvieron marcados por una notable tensión en lugar de celebración. Se desató un acalorado duelo verbal entre los laterales Marcos Acuña y Denzel Dumfries, quienes habían mantenido intensos enfrentamientos durante todo el partido. La discusión escaló tras el segundo gol del equipo milanés y, de manera más pronunciada, al sonar el pitido final.
La situación llevó a que varios compañeros de equipo se apresuraran a intentar calmar al jugador neerlandés. El primero en reaccionar y correr desde el banquillo con un rápido movimiento fue su entrenador, Cristian Chivu. Su intervención fue uno de los primeros actos notables justo después de haber logrado el importante objetivo de la clasificación para su equipo.
El texto original también incluía las calificaciones de los jugadores y el entrenador. Cristian Chivu recibió un 7 en las pagellas, con el comentario destacando su gestión: “Tuvo que asegurar la clasificación y para ello, dejando a un lado un nombre, confía en gran medida en las certezas y los veteranos. River Plate atacó con fuerza durante toda la primera parte, pero su equipo encontró las contramedidas a medida que avanzaba el partido y las aplicó eficazmente en la segunda mitad. Una serie de episodios afortunados le ayudaron, pero la decisión de alinear a Pio Esposito como titular no fue casualidad. Y el cinismo forma parte de las recetas de los grandes.”
Por su parte, Denzel Dumfries fue calificado con un 6. La justificación ofrecida fue: “La idea es hacer valer el hecho de ser el elemento físicamente más potente del Inter. En la práctica, realizó varias incursiones que, sin embargo, no se tradujeron en una asistencia o una jugada decisiva. Quizás también debido a algunas decisiones arbitrales cuestionables.”







