La escuadra violeta sigue sin encontrar su ritmo, y el reciente empate sin goles ante el Pisa en el Derby del Arno, un encuentro que regresaba a la Serie A después de 34 años, solo ha confirmado las preocupaciones de los aficionados. La Fiorentina puede considerarse afortunada de haber conseguido un punto en el Arena Garibaldi, ya que varias decisiones arbitrales en la segunda mitad, si hubieran sido interpretadas de manera diferente por el VAR, podrían haber resultado en una derrota.
Stefano Pioli se encuentra, como es lógico, en el banquillo de los acusados. El entrenador es habitualmente el primero en ser cuestionado cuando los resultados escasean, y su situación al frente de la Fiorentina se ve agravada por estadísticas preocupantes. Los números son inequívocos: la Fiorentina nunca había tenido un inicio de campeonato tan decepcionante en el siglo XXI. Desde el año 2000 en adelante, el equipo siempre había acumulado al menos 5 puntos en las primeras cinco jornadas, un logro que alcanzó en tres ocasiones. Sin embargo, la gestión de Pioli ha establecido un nuevo récord negativo, habiendo sumado tan solo 3 puntos en los primeros cinco partidos. Ampliando el análisis, se trata incluso del peor comienzo en la historia de la Fiorentina desde que se introdujeron los tres puntos por victoria.
Por su dirección en el partido contra el Pisa, Pioli recibió una calificación de 5.5. La evaluación criticó un “enfoque nuevamente demasiado suave” por parte del equipo, que en varias ocasiones estuvo a punto de irse en desventaja ya en la primera mitad, aunque logró mantener el 0-0. Aunque el inicio de la segunda parte, con dos goles anulados a Kean, parecía prometer una mejora, resultó ser solo una ilusión. La Fiorentina, que pareció carecer de ideas claras, no logró ni en esta ocasión conseguir su primera victoria en la Serie A.







