La Liga

El fútbol, más allá de las apariencias

17 de septiembre de 2026Pablo Navarro2 min

Se dice que toda opinión merece respeto. Juanma Lillo señaló una vez la diferencia: "Lo respetable es el derecho a opinar, no todas las opiniones son respetables. Yo, sobre el crecimiento de las mariposas en Camerún, puedo tener una opinión, pero no tengo ni idea. Pero la suelto y ya está". En el contexto actual del Barça, parece que todo vale. Absolutamente todo.

Se cuestionan los vendajes de los futbolistas mientras se actúa de crítico televisivo, analizando el número de tomas en jugadas específicas. Se crean resúmenes de árbitros a medida, se adelantan juicios y se duda de la admisión de inscripciones de jugadores. Se bromea con inyecciones económicas, las cuales ya han sido revisadas por las autoridades competentes.

Todo esto, mientras se evita hablar de lo fundamental: el fútbol. El deporte que nos lleva a encender la televisión, la radio o a abrir una web cada pocos días. Ahora mismo, existe una distancia sideral entre un equipo y el resto en cuanto a rendimiento. Esto no garantiza títulos, y si se consiguen, no necesariamente será por ayudas externas. El fútbol, a veces injusto, a menudo recompensa al mejor.

Hoy, el Barça juega a un ritmo superior al de sus rivales. Tiene sus puntos débiles, como todos. La perfección no existe. Y en mayo, la situación podría cambiar cuando se decidan los títulos. Intentar desviar la atención para restar mérito o tapar deficiencias es un autoengaño. Lo que no miente es el balón. Los de Flick lo mueven con maestría. Ahora mismo, todo les sale bien; juegan como un equipo cohesionado en todas sus líneas. Presionan, despliegan calidad y reducen sus egos —algo inherente a cualquier futbolista de élite— para servir al conjunto. Por eso, y por otros factores puramente futbolísticos, lideran la Liga en solitario, con pleno de victorias y una notable cantidad de goles.

El resto, con todo respeto, son distracciones. Cualquiera puede caer en la espiral de las conspiraciones en momentos de desesperación. Aquí venimos a hablar de fútbol: desmarques, movilidad, dinamismo, juego a un toque, combinaciones, ataque a los espacios, solidaridad defensiva, presión coordinada, definición, permutas y temporizaciones. Hablemos de todo eso, pero dejemos de perseguir fantasmas. El Barça se está expresando en el campo, y ahí radica la verdadera diferencia. Que nadie se equivoque.